Día 5 de agosto miércoles

Vamos camino de Estambul. Nos encontramos muchos nómadas en la carrete-ra.
Los niños y los pastores nos piden tabaco. Por fin llegamos a Estambul
(Istambul), antigua Constantinopla y antigua Bizancio. La ciudad es muy grande,
dos millones y medio de habitantes. Hay infinidad de mercados. Perece como si
todo el mundo vendiera. Hemos comido en un restaurante judías en ensala-da
de tomate muy bien aderezadas. Hay mucha pobreza y una gran anarquía
en la circulación. En general es muy vieja toda la ciudad. Los mercaderes
salen de sus comercios para vender sus mercancías. Todos los mercados
son típicos y muy envejecidos. Visito Santa Sofía, un templo cristiano
cerrado al culto, pero abierto al público como museo. Sensacional. Una
vez en el interior, las explicaciones me las dio un italiano. La gente que nos
encontramos, hablan unas cuantas palabras en todos los idiomas. Era gracioso
escuchar a un turco hablándonos de la "Madona y el pícolo
bambino". Refiriéndose a los mosaicos magistralmente conservados
en las cúpulas de Santa Sofía. Por otro lado no se bebe vino.
Se toma Coca Cola, zumos y té, hecho en samobac. Al visitar dos mezquitas,
una de ellas la maravilloso Mezquita Azul, me descalzaron y por llevar pantalones
cortos, me vistieron con una bata hasta los pies de color azul. Y así
pude pisar el alfombrado sagrado. Hemos tomado comida típica en una galería
de una vieja taberna, ubicada en una calle de un mercado. A pesar de estar prohibido
el vino, abusando de nuestra condición de turistas, hemos tomado un vino
rarísimo.

Se me había olvidado que al entrar en Estambul, la Oficina de Turismo
de Tur-quía, fue la encargada de concentrarnos en grupos y guiarnos con
la ayuda de la policía, hasta el lugar donde se pasaba el segundo control
de Raid y donde nos iban a hospedar. Es un inmueble de varios pisos que corresponde
a una residencia de estudiantes vacía en verano. Nos instalamos de cuatro
en cuatro. Aquí ha sido la primera vez que he compartido habitación
con chicas. Nos proporcionaron cambio y bebidas. Se dio la anécdota,
en aquella etapa, de que había jóvenes cambiando el cigüeñal,
el embrague y reparando cambio de velocidades. Hasta la TV y la prensa se han
hecho eco de estas escenas. Era impresionante con la frialdad que reparaban
los coches aquellos improvisados mecánicos. El ambiente creado en la
residencia de Estambul, era muy bueno. Joel y su compañero de viaje,
durmieron aquella noche en nuestra habitación.
Día 6 de agosto jueves

A la mañana siguiente, Joel y su colega, han tenido una aventura con
el latigui-llo de freno trasero derecho. Hoy hemos pasado el estrecho. A nuestra
derecha queda el Mar del Mármara. Ahora recuerdo que ayer me dijeron
que no era lí-cito ir con los pantalones cortos. Estambul desde el estrecho
a bordo del barco es preciosa. Una vez ya en la parte asiática, hemos
comido no muy lejos de Estambul, camino de Ankara. Hoy hemos contemplado que
hemos salido como noticia en los periódicos de la mañana. Hasta
ahora tanto en fronteras como en las ciudades se han portado muy bien con nosotros.
Al salir hoy de la mezquita un niño me repetía que era yo su amigo
si me dejaba limpiarme las san-dalias y al final de he dado 5 liras turcas.
Los limpiabotas y los niños que limpian parabrisas y calzado abundan
en esta ciudad.
Día 7 de agosto viernes

Hemos llegado a Ankara. Es una ciudad muy moderna. Las chicas tienen mi-nifalda.
Había más en la calle que en Estambul. La gente sigue teniendo
la costumbre de ir cogidos del brazo, aunque se ve más en hombres que
en mujeres. Todos seguimos con mucho entusiasmo en el Raid. A los suburbios
de la ciudad había muchas casitas poblando una serie de colinas que rodean
Anka-ra. La gente sigue pidiendo tabaco a nuestro paso. Durante el camino vimos
muchas eras trillando a la antigua usanza. Hay mucho contraste entre el campo
y la ciudad. El viaje de Ankara a Érzurum resulta muy aburrido, el terreno
es más adusto y agreste que nuestra Castilla. Los chavales nos tiran
las primeras piedras. Otros nos ofrecen fruta y nos saludan. Nos hospedamos
en un hotel. La ciudad de Chivas. A nuestra llagada la ciudad sufrió
un apagón y estuvimos sin luz unas horas. Los taxis son carruajes. Nos
hemos encontrado una señora que habla español por su contacto
con unos españoles y sudamericanos.
Día 8 de agosto sábado

Hemos iniciado la etapa más dura que hasta ahora habíamos encontrado.
La carretera es de tierra. Nos siguen tirando piedras. Hemos pasado por un pueblo
y una infinidad de niños se han agolpado sobre nuestros coches. Nos piden
tabaco. Me he sentido agobiado por la gran cantidad de caras extrañas
que rodeaban la ventanilla. La geografía sigue siendo austera y muy árida.
Es una gran meseta con enormes bajadas y subidas. No pudimos pasar de 60 Kms
por hora. Cerca de la carretera identificamos lo que podría ser un cementerio.
El camino es infernal, muchas piedras, tierra y mucho polvo. Hemos tenido que
cruzar dos ríos sin puente. Los participantes nos inventamos una forma
que unos copiamos de los otros. El piloto conducía y el copiloto se colgaba
literalmente del para golpes trasero para que el vehículo se levantara
lo más posible de la parte delantera. Acelerando a tope en primera velocidad,
cruzábamos desalojando el agua a la máxima velocidad posible.
Los demás aplaudían, to-maban fotos y rodaban películas.
Todo se desarrollaba en un clima deportivo y juvenil. Los chavales siguen tirando
piedras a los coches y palos a la calzada. Como la velocidad era lenta y el
polvo invadía la ruta, éramos presa fácil de nuestros agresores.
Ahora la geografía ha cambiado un poco, es más verde. Al final
de esta nefasta jornada, llegamos a hospedarnos en la universidad de Érzurum.
Al final la policía nos acompaña y nos sentimos un poco más
tranquilos. Nos vimos reconfortados por un ducha turca, que nos alivió
del calor y del polvo. Allí se trasladó el banco para cambiar
dinero. Durante la noche hace mucho frío. Érzurum es una ciudad
fea. Muchos participantes, sobre todo franceses desahogaban su indignación
haciendo bromas sobre la demanda de cigarrillos y el lanzamiento de piedras.
Hemos llegado al control dentro de la hora esta-blecida 459 vehículos
y a Érzurum 409.

La desviación de la ruta establecida nos deparó estos paisajes
sobrecogedo-res, aportando más alicientes a nuestra aventura.
Día 9 de agosto domingo
Hoy es domingo no voy a oír misa porque va a ser imposible encontrar
una templo católico. Acabamos de recorrer Turquía, hemos pasado
la frontera de Persia. Aquí llevan dos horas de adelanto con respecto
a España. En este país va a ser un lío ya que los caracteres
de sus letras son totalmente árabes. Sólo los nombres más
importantes vienen en letras latinas. Persia tiene pocas ciudades pero se ve
un nivel de vida mayor que el de Turquía. Hemos pasado por las ciudades
de Maku y Tabriz, esta última con unas avenidas enormes. La carretera
sensacional. Hemos bajado a los valles durante mucho tiempo y hay una vega muy
fértil. Las mujeres aunque se ve que visten a la europea llevan todas
una especie de velo que les cubre desde la cabeza a los pies. Pero con el viento
descubren sus minifaldas y su atuendo totalmente occidental.
Copyright © por El portal del Citroen 2CV Derechos Reservados.